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Herramienta gratuita
Marca el pulso para estudiar a una velocidad estable. De 30 a 300 bpm, con acento en el primer tiempo, subdivisiones y tap tempo. Gratis y sin instalar nada.
Andante · caminando
Barra espaciadora para arrancar y parar · flechas para mover el tempo de a uno (con Shift, de a diez) · el primer pulso de cada compás suena más fuerte.
Para casi todo, 4 tiempos. Un vals va en 3. El primer click suena más fuerte: ese es el «uno» y es tu punto de referencia.
Empieza bien lento, aunque te dé vergüenza. Si te equivocas, está rápido. El objetivo no es tocar rápido: es tocar parejo.
Tres repeticiones sin errores y subes 5 bpm. Si aparece un error, vuelves al tempo anterior. Así se llega a la velocidad final de verdad.
Los bpm son pulsos por minuto: a 60 bpm cae un pulso por segundo. Esta tabla es una guía para ubicarte rápido, con los nombres que vas a ver escritos en las partituras.
Cuando un cambio de acorde no sale, la reacción natural es repetirlo más y más veces a la velocidad de la canción. El problema es que así se practica también el tropezón, y lo que se repite es lo que queda. Baja el tempo hasta donde el cambio salga bien y deja que la velocidad venga después: llega sola.
Un segundo truco que cambia mucho las cosas: pon la subdivisión en corcheas cuando estudies rasgueos. Los contratiempos —las notas que caen entre dos pulsos— dejan de ser un misterio cuando los escuchas marcados.
Es un aparato que marca un pulso constante, medido en bpm (pulsos por minuto). Sirve para que toques a una velocidad estable: sin él casi todos aceleramos en las partes fáciles y frenamos en las difíciles, y así el ritmo nunca se afirma. Tocar con metrónomo es lo que hace que después puedas tocar con otras personas o con una grabación.
A la velocidad a la que te sale sin errores, aunque parezca lentísima. La regla es simple: si te equivocas, está rápido. Baja el tempo hasta que salgan tres repeticiones limpias seguidas y solo entonces sube 4 o 5 bpm. Se avanza mucho más rápido así que intentando la velocidad final desde el principio.
Son subdivisiones del pulso. En negras suena un click por pulso; en corcheas, dos; en tresillos, tres; en semicorcheas, cuatro. Escuchar la subdivisión ayuda muchísimo cuando un rasgueo tiene contratiempos, porque te muestra dónde caen las notas que están entre pulso y pulso.
Es una forma de encontrar la velocidad de una canción sin adivinarla: pon la canción, marca el pulso con el botón «Tap tempo» varias veces al ritmo de la música y el metrónomo calcula los bpm solo.
Para no perderte dentro del compás. El primer click de cada compás suena más fuerte, así sabes cuándo empieza el ciclo: es la referencia para entrar a tiempo con un rasgueo o para contar los compases de una intro. Puedes elegir compases de 2 a 8 tiempos, o de 1 si prefieres todos los clicks iguales.
No. Funciona dentro del navegador, es gratis y no hace falta crear una cuenta. El sonido se genera en tu dispositivo, así que tampoco descarga audio ni usa el micrófono.
Sí, en el navegador del celular y de la tablet. En iPhone, sube el volumen y fíjate que no esté el modo silencio, porque silencia el sonido del navegador. Ten en cuenta que si bloqueas la pantalla o cambias de aplicación, el sistema puede pausar el audio.
Aprende ritmos, rasgueos y canciones completas paso a paso con los cursos de Mario Freiria.